#quesevayanellos

Hace unos tres años que empezamos a bromear acerca de que la única salida tal y como se estaba poniendo “la cosa” iba a ser emigrar. A medida que fue pasando el tiempo fuimos muchos lo que veíamos nuestra “cosa” ir cada vez a peor. El próximo año sería ya por fin el que no hubiese recesión y las cosas iban a empezar a mejorar. Así día tras día, hemos visto como diferentes gobiernos han rescatado a los bancos que han robado (sí, señoras y señores, he dicho robado) a las familias, mientras éstas pasan cada vez más necesidades y aprietan un cinturón ya sin agujeros para pagar las hipotecas o los alquileres de las casas en las que viven, y llenar el plato cada día. Y nuestros políticos siguen con sus discusiones absurdas como niños pequeños inconscientes de la realidad de muchas de las personas que vivimos en este país.

Estoy viendo a mi alrededor a mucha gente muy formada, muy preparada, que ha dedicado su vida a formarse para tener un buen trabajo y desarrollar una profesión que les apasiona, hablar de la emigración pero esta vez en serio, sin sonrisas ni bromas. Hundidos, desalentados por una situación que cada vez es más negra, no ven llegar esa mejoría que llevan años prometiendonos y empiezan a sentirse como el borrico hambriento al que le ponen la zanahoria delante atada con una caña.

Tengo 35 años y estoy muy orgullosa de pertenecer a la generación de españoles más formada y preparada de la historia de este país llamado España gracias al esfuerzo de la generación de mis padres. Gracias a una generación que sufrió muchos abusos por no poder ir a la escuela y que ha luchado mucho para que sus hijos estudien y crear así un país en el que se pudiera vivir en paz y armonía. Y ahora veo cómo todo eso salta por los aires en tan solo unos años y mis amigos y gente cercana empiezan a pensar en qué echar a la maleta.

Hemos pasado de ser un país receptor de emigrantes a ser un país emisor. Se han vuelto las tornas. Me conformaría si todo hubiese sido de otra manera, pero no pienso hacerlo, no pienso conformarme viendo como los mejores de este país huyen de esta panda de ladrones sinvergüenzas que nos gobierna llamados políticos y banqueros. No voy a estar callada cuando veo como gente que podría llevar a este país a lo más alto se va por la puerta de atrás a lugares donde probablemente no le paguen ni mucho, pero al menos les pagan. Es muy triste todo esto.

A veces pienso que yo también debería irme, pero luego lo pienso mejor y yo no he hecho nada malo. ¡Que se vayan ellos! Que se vayan los que nos han robado y siguen robándonos el futuro, el presente y nuestra felicidad, que se vayan los que aún nos piden un esfuerzo más mientras ellos siguen cobrando sueldos desproporcionados, que se vayan los que tasaron mi casa por lo que no valía para poder seguir jugando con mi dinero, que se vayan los que han usado el dinero público para bien de unos pocos y no de todos, que se vayan los que siguen haciendo una gestión nefasta de nuestros impuestos, que se vayan ellos.

Yo no me voy. Me voy a quedar a echarles, a luchar con todas mis fuerzas para que sean ellos los que salten por la borda y poder ir puerto a puerto recogiendo a los náufragos e invitándoles a volver con un futuro mejor. Me quedo a levantar lo que ellos han hundido y me levantaré cada día a las 7 como hasta ahora para ello. Quiero que se vayan y quiero que se vayan ya, todos.

#quesevayanellos